Tan tenebroso como la ambigüedad de las sonrisas.
Cuales ni pomos ni picaportes puedan escindir de lo soberano, de lo ficticio, abandonando la incertidumbre.
Cuando el reír es sosiego.
Descarriándonos en las curvas más bonitas, que brillan por sí solas.
Descarriándonos en las curvas más bonitas, que brillan por sí solas.
Envolviendo los sentimientos en vendas, siendo incapaz de ver lo que tenemos delante.
Hacer del ayer un desentendido, viviendo el hoy sin ansiar que pasará el mañana.
La vida es un gesto, el amor un rayo fecundo; el vestido de todas las grandes esperanzas en la belleza.